Si has leído sobre Roma o has estado ahí, probablemente has visto obras de ambos y puede ser que las hayas visto sin darte cuenta.

La columna que abraza la Plaza de San Pedro y la Fuente de los Cuatro Ríos en Piazza Navona son obra de Bernini.

La iglesia de San Carlo alle Quattro Fontane y la extraordinaria cúpula de Sant’Ivo alla Sapienza son obra de Borromini.

Incluso la Fontana di Trevi tiene una conexión indirecta con esta historia. Décadas antes de que se construyera la fuente que conocemos hoy, Bernini había trabajado en propuestas para transformar esa zona de Roma.

Bernini y Borromini. Dos de los arquitectos más brillantes de la historia.

Dos hombres que ayudaron a definir la imagen de Roma tal como la conocemos hoy.

Y también dos hombres que no podían soportarse.

Durante años compitieron por los mismos clientes, los mismos proyectos y el favor de las personas más poderosas de Roma, que eran los papas.

La ciudad terminó ganando. Ellos, probablemente, no tanto.

Mientras caminaba por algunas de esas obras pensé que las redes sociales están llenas de pequeños Berninis y pequeños Borrominis.

Personas que se despiertan pensando en lo que hace su competencia, que publican porque alguien publicó antes, que cambian su oferta porque otro la cambió o que modifican su posicionamiento porque alguien consiguió más atención.

Persiguen tendencias que ni siquiera les interesan y, poco a poco, dejan de construir algo propio. Empiezan a reaccionar. Y reaccionar es muy distinto a construir.

Construir requiere dirección. Reaccionar solo requiere mirar constantemente al de enfrente.

Y ve esto, siglos después de que fueron hechas estas obras nadie viaja a Roma preguntando quién ganó aquella rivalidad o quien hizo qué. La gente viaja para ver la Plaza de San Pedro, Piazza Navona, San Carlo alle Quattro Fontane o Sant’Ivo alla Sapienza.

Las obras sobrevivieron. La competencia no.

Y creo que ahí hay una lección para cualquiera que tenga un negocio.

Tu competencia puede enseñarte cosas. Puede inspirarte. Incluso puede empujarte a mejorar. Pero no debería decidir tu dirección.

Cuando pasas demasiado tiempo mirando al de enfrente, terminas construyendo para él. No para tu cliente. No para tu mercado. Y mucho menos para ti.

Gran parte del contenido que veo hoy nace de la comparación. Gran parte de las mejores marcas que conozco nacieron de una convicción.

Y son dos cosas completamente distintas.

La libertad también es un sistema.

Stop typing what you could say in 10 seconds.

Wispr Flow turns your voice into clean, professional text inside any app. Emails, Slack, client updates — speak once, send without editing. 4x faster than typing.

Keep Reading